martes, 30 de octubre de 2012

El pasaje

Calle que todo lo ve
calle que nada lo espera
en las andanzas de un tiempo levitado
encuentro milagrosa tu lado mas oscuro
un tu brillo intermitente como mi pulso
protectora de aquellos que te abrazan
calle que amparas y escuchas
calle en el cielo, adoquines de besos
que incautas, dolor espumante
que brota consuelo y alivio
testigo de una sombra empañada
seducida por el rocío árido de un insomne
te extraña el amate que no olvida
porque el recuerdo inherente es tu alma
luz que brota entre tus poros
desfilando inmóvil transito tu recuerdo
aunque serena la luna no te alcanza
y en los supiros quietos del silencio
en la avidés y la ternura del último final
que acncla un punto y coma al alejarse
en el transitar descalzo tu rosto tan vacía
serena de siempre tu silencio conocido
callecita sólo un deseo me queda ante tu ojos
contamplar el ir de aquellos que supieron
frente a mi saber de vos ser cómplices

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Neurosis meditativa


Me senté en una esquina a ver pasar, necesitaba distender mi mente. Nunca supe meditar, respiro sólo cuando beso esuché por ahí. No sé muchas técnicas de nada, no sé ninguna técnica de nada, pero eso sí, siempre supe saber ver, sólo ver  para saber que el tiempo es mío. Con la mente amarrada a un par de cables de los cuales me colgué me senté en una esquina a ver pasar.  Vi una pareja que no iba de la mano, un anciana con anteojos modernos para su época y para hoy, da lo mismo, mi objetivo no es hacer un juicio de valor, mi objetivo es parar la mente y ver, el señor que compra pescado, el linyera que no puede dormir por el ruido de los autos por el sol que le pega en la cara por los pajaritos que se despiertan, como él. La señora con kilos demás comprando repollitos de Bruselas, la señora joven con calzas apretadas que sale del gym y espera su turno en la verdulería, el chino del local de al lado que se fuma un cigarrillo en la vereda, los hijos del chino que juegan a  ayudar de verdad en el supermercado. El diarero que me ficha, le esquivo la mirada, no quiero que me hable. El cerrajero, el portero de mi edificio, la mujer del portero hamaca a la nena más chica  en la plaza, el pasto, el regador que se activa solo cada tantos minutos ¿Habrá un sensor debajo de la tierra?, el barrendero, el chico flaco que ya mide como 1,80, tan rebelde que parece y su mamá lo va a buscar justo en el momento que termina de jugar a la pelota, un auto azul que estaciona no sos vos el tuyo es negro. La del quinto con el perrito en brazos tan histérico como ella, basta con el juicio de valor. El poste, pasan las horas y es lo único que queda, el poste verde de la luz que está apagada. Alguien que se asoma por la ventana, un colectivo que pasa fuera de su recorrido, una señora sale al balcón a regar las plantas ¿No era que había que regarlas de noche? Las baldosas rotas, unas chica que anda en bici, otro que cruza mal, un nena que se le rompe la bolsa y se le caen los alcauciles, un auto amarrillo, un auto gris, tres autos blanco, una Chevy, el semáforo en rojo.
Llega el mediodía el sol me habla, se pueden ir sintiendo los aromas típicos del almuerzo, o es una ilusión producto de mi ayuno, pasa un cartonero comiendo un pancho mientras se levanta la carcasa de un ventilador y sigue su ruta, el del quinto que justo bajó lo mira por encima del hombro mientras continúa caminando en dirección a la fábrica de pastas de donde sale el coloradito de pelo cobrizo en contacto con los destellos del sol, me quemo la cara pero sigo mirando aunque debería tener cuidado con el cáncer de piel dado que tengo antecedentes gracias a mi queridísimo padre que dios lo tenga en la gloria, no creo en dios, ah bueno pero que lo tenga en la gloria igual porque si lo tiene a él en la gloria seguro que  también me va a tener que tener a mi, el del quinto que vuelve a entrar al edificio, esta vez no mira mal a nadie porque no hay nadie a quien mirar, tiene una bolsita de queso rallado en las manos, se le cae y acto reflejo disimula frente a la cámara de seguridad como si fuese el ojos izquierdo de su mujer que todo lo ve.
Semáforo en verde, una bici plateada,  dos skaters, un auto negro, un auto gris oscuro, una camioneta, dos, tres autos más, no sos vos, vos andás en moto.
Pasa un cura con calor y sotana a cuestas, el diarero se va, en su lugar entra un joven diarero. Baja mi mamá, seguro que me busca, me pongo los lentes me hago la boluda se pierde en el horizonte de una calle sin fin, esa mujer que me trajo al mundo, que casi se muere para que yo esté acá sentada como la boluda que me acabo de hacer,  ella que da todo por mí, seguro que preparó un bello plato rico en verduras y semillas sabiendo que tanto me gustan. Dejo la esquina en dirección al chino, compro un Mantecol no ese no el grande, saco las llaves, cruzo, vuelvo a cruzar, mamá ya debe estar por venir le voy a dar el Mantecol que tanto le gusta lo dulce después de comer ¿qué tanto? Mucho como a mí, sólo que yo me cuido y ella no toma alcohol por eso se puede dar esos permitidos que yo no, llego a la puerta de vidrio de mi edificio, la meditación llegó a su fin cargada de prejuicios y preconceptos me dispongo a entrar, hecho un último vistazo a la esquina, a lo que pasa alrededor de ella, al mundo que gira en torno a si mismo, al tiempo que también pasa despiadado sin detenerse para que podamos observarlo. Pasan los viejos, los nenes, los humildes, los que trabajan, los que sudan, los del domingo, los colorados, las mascotas, las pelotas por debajo de los autos, pasan las pastas dentro de las bolsas, los mantecoles, los pendejos, el del quinto, pasan de mano en mano en el pasa manos, las mamás haciendo tiempo para comer junto a sus hijas boludas, pasan los autos de miles colores, los graffiteros, los artistas, todo pasa, pasa de todo, menos vos.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Amor no propio

Desde las entrañas un sonido emana.
Desde las colinas de tu perfume
grito tu derecho por sobre mí.

Cuando todo pasa sólo quedás vos
con tantas caras, con tantos nombres
como ya la nada hace posible reconocer.

Desde un empedrado movedizo,
desde un armario colmado de urbe
¿Quién sabe más que el otro que no sos vos?

Subite a un globo pinchado y probá lo que nunca
bajate de esa rueba y desertá lo que siempre.
Empecinate en un color, en una expresión,
un algo que te eleve más allá de tus ubres.

Jugá con lo que comés
y pensá en quién sos.
Nadie para mí más que un cuerpo,
todo para vos más que algo inminente
porque los años no están
porque las partículas te juegan una mala pasada,
con su andar perenne
que huele a sonido fugaz, antaño.
Que sólo figura frente a tu espejo
incrustado en lo más recóndito de tus ojos.

viernes, 13 de mayo de 2011

1 para el peso:


Se me cayó la máscara adentro de algún escucha,
el fantasma de mi espejo ya no me sigue,
el café con leche siempre queda frío.
Mi poema titular hoy juega de suplente.
Unas flores se secan en algún zaguán
Un botón que se descose
Una carta se cae al fango
Un ascensor se queda en el quinto
Y en mi repulsión por las cosas bien hechas
me pierdo en el detalle que falta del vaso a la mitad.
A un click de una decisión sin fortuna
A un send de otra vida en el armario.
Una señora me mira cuando subo al vagón
Señora, quiero pensar y usted no me deja
Es que (…) no sé pensar cuando me miran.
Tal vez mi problema radica en tantas preguntas
o, en tantas reflexiones.
Y sin darme cuenta, sin llamarlo
termino enroscándome en los hilos de
ese, un problema a no identificar.
Siempre al final hay una puerta
y del otro lado el problema-solución inalcanzable.
Me ahogo en un suspiro de neurosis
Me atormento en el pensamiento de los demás
no digo lo que expulso por inercia
sí otorgo un poco más de lo debido.
Y al final del pasillo el picaporte.
Que no quiero abrir antes de tiempo
Porque
Quizás las cosas no salen como pienso.
Tal vez no pienso más que en una sola cosa.
Alter ego por doquier.
Hasta que todo termina, todo se esfuma,
todo se va por la cloaca del sonido
que indica que esta es la estación
donde tengo que bajar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Tu vecino no reconocido


Te giño un ojo por un poco de pan, o un poco de paco para matar el hambre.

Me siento en la escalera del subte y paso una noche libre del frio,

escarbo tu basura para encontrar mi suerte en las sobras de una leche de cartón

y al envase le saco unos centavos.

Te miro por el vidrio del supermercado, si tengo suerte me das una galletita

de agua, potable.

Levanto los extractos de tu merienda líquida,

me lavo la cara con el petróleo pasteurizado de tu auto,

patino bajo la vereda de tu domingo depresivo,

me llamo como el antojo de tu estado de ánimo.

Respiro tu humo por un poco de vicio,

me hamaco en las ruedas pinchadas de tu 4x4,

armo un castillo en las penumbras de tus insultos,

me revuelco con mi novia en la arena que sobra de tus zapatos.

Un banquete de lujo a costas de tus.

Mi atuendo valoriza el tuyo.

Mi ataúd va a revolcarse bajo el nicho de tus pensamientos.

Mis mocos hacen que tu saliva sea un diamante a cotizar.

Mi vida pragamada en tu pupila astillada,

soy el protagonista de un tráiler a no mirar,

soy el muso de tus tinieblas, de tus pisadas,

soy tu vida a través del espejo polarizado.

Imberbe a tus sentidos me siento con una tetra a la vuelta de tu piel,

vos, tu, mi y yo.

Tu huesos, mi carne, tus tendones,

mi sangre no es ,

aunque atreves de tus ojos

te miro, todos los días.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Marido Ideal:

Despierto y no reconozco el lugar
siento un bulto al lado de mi cuerpo
que se mueve, volteo y estoy en mi cama
los almohadones son el marido ideal.
La pared blanca, decorada, no me habla
la tele va a prenderse en cinco minutos,
comienza la cuenta progresiva.
Se habre la puerta y lo que está al lado mío se transforma.
Los almohadones ahora son globos
Se vuela el techo, las sábanas suben
Se prende la tele y lo de al lado ahora es
una masa amorfa que dansa al compás de Crónica TV.
Se cierra la puerta y una bolsa de caramelos
explota dentro del placard.
Lo de al lado mío, ahora,
es un tero chiquito que no cesa de llorar
su llanto progresivo seculariza mis tímpanos.
Una alarma de bomberos grita desde afuera
algo se prende fuego en la manzana
y un humo que no me deja ver emana a mi lado.
Sueño, duermo, despierto, no puedo respirar.
Me abraza, el humo me abraza, y no puedo salir.
Ahogo, no puedo respirar.
Mi cuerpo, embalsamado
Y el humo se disipa.
El humo que oprime mis pulmones me da un respiro .
dejando un estela que se esfuma
por la ranura de la puerta que lo trajo
llevándose con él
el lugar que ocupaba en mi cama,
trayendo con su ida
más espacio para desperezarme.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Tortuga Surfer:

La tortuga salió a barrenar
pero no lograba llegar a la orilla.
En la fuerza impenetrable de sus cayos, se hundía
con la boca intentaba tomar la cuerda de la tabla
pero el viento, escupitajo del cielo, se reía.
Un cóndor, la observaba desde lo alto del morro.
Sin inmutarse, anclaba las córneas en su caparazón.
Él podía ayudarla, el podía brindarle ese envión
caído del cielo, o del morro, pero no,
prefirió sentarse y jugar a ser espectador
de una obra en contrucción tangible.
Optó deleitar su horizonte con un paso a paso relentado,
De garras arañando la arena
De sudor salpicando la espuma de mar
Del fruto del esfuerzo anclado en las paredes colectivas.
Así pasaba las tardes el cóndor, mirando el horizonte
Espuma de mar, viento, arena, contrastes caribeños
Y en el centro, como un lunar en el paraíso,
una tortuga con ansias de barrenar,
hasta que una ola, un sunami a sus ojo contra el piso
la devuelve a su punto de origen, sin angustia, sin prisa
paso a paso, el juego comienza otra vez.

domingo, 23 de enero de 2011

Una cana más:

En el eco de un recuerdo el muso se fue a luna,
lo vi pasar en su andar monocorde de pies arrastrados
hacia la puerta entornada sin picaporte.
No dijo chau, todavía esperamos el hola de su llegada.
Se persigna antes de atravesar el lumbral
pero erra y en su fallido se inca un ojo
-el único sano que le quedaba-.
De esta casa se lleva tres objetos
un tenedor de goma
para pinchar más liviano,
un espejo roto
para reflejar mi recuerdo 7 años más,
y un puñado de jabón en polvo
para lavar los rezagos de un espacio vacío,
Como una mancha incrustada en el poliéster
Como una miga encarnada bajo la uña
O una cana blanca que nadie ve,
sólo yo, bajo su pera en alto
escondida, una cana blanca, por debajo de la boca,
sobre su pera, en la quijada,
al norte de su cuello,
sobre su pera, en alto,
una cana blanca
que sólo yo, nadie más, puede ver

domingo, 9 de enero de 2011

Lunar con culpa

Un lunar trotamundo recorre el desierto. El mar absorbido ya no llora, el viento emerge desde el centro de la tierra que succiona todo lo que encuentra, los pelos, la saliva, la mente, un chicle y a mi. Sólo hay que sestearse a esperar, porque a todos nos llega la hora del cansancio, esa que no se remonta ni con una sustancia plus. El lunar trotamundo divaga, llora, y busca un hogar bajo la línea recta de la rutina, la contención de la arena que se vuela y que alguna vez fue roca o primámide, tendón y sudor de esclavo. Hasta acá me contaron, sólo se eso, un fragmento en la historia de un lunar, a veces menguante, otras lleno, un simple momento de búsqueda fallida entre tantas de las que existen en el universo. Si alguna vez llegara a leer estas palabras quiero que sepa que le presto mi cara, un pié, una auña, un pezón o alguna otra parte libre de mi piel para que forje su lugar, para que vea a través de mi vida y así lograré eliminar una soledad de la existencia, y asi lograré alejarme aunque sea un paso del infierno.

miércoles, 5 de enero de 2011

Truco.

En la distancia de tu recuerdo veo una mancha
pegada en los poros de tus respiros.
Y de tanto en tanto una risa al presente
invade la amargura del paladar.
En su momento justo
una brisa recuerdo desde el otro polo
unas letras de viento circundan el sol
los labios partidos sobre el piso
un par de manos que sostienen un mural
hecho de sombras
acunan alguna noche suelta de insomnio.
Bajo el recuerdo estático de la nada
de un anzuelo de humo bajo mis pies
de un ancla a conveniencia transparente.
Y el tiempo es así, autóctono, liso, real
Y mi tiempo es así, cruel, verbal, verdadero
mientras te estampa a vos contra mi frente
sí quiero, retruco, me voy al mazo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Banditas elásticas

Carlitos pergeñando vaciarle todos los papelitos en la cabeza a la maestra de catequesis. El paquete de arroz que está por la mitad. Una cartulina enroscada luchando por desenroscarse. Un montón de lápices de colores amontonados. Una muñeca apretada con toda la mano hinchada, latiendo y los dedos a punto de explotar. Algunos tiene el amor, la felicidad, la paz mundial o el mundial en sí, en cambio, las banditas elásticas desde su casi inexistente lugar, dentro de la caja, juntas pero solitas le encuentran otro sentido a la vida, mucho más simple, mucho más real, terrenal o visceral.

El Boby:

La tele se prendió, el dvd no anda, el celular no tiene batería, la luz con intermitencia, el perro titila, las tostadas se quemaron y ¿el perro titila? Si ché, aparece y desaparece ¿Qué hago? Le mando un mensajito al dueño. Ah, pero no tengo batería, bueno me como una tostada, pero están quemadas, las raspo, mmm (…) no me gustan, se las doy al perro, pero no lo encuentro, me parece que se tildó, ya ni siquiera titila ¿Cómo hago para verlo? Ya está, tiro talco por toda la casa y se va a remarcar su contorno como en “el hombre invisible”. La casa esta blanca y el perro no aparece. Pará, pará, pará ¿Qué es eso? La tele se prendió otra vez y el perro se metió adentro ¿Es famoso? ¿Y ahora qué hago? ¿Qué le digo al dueño?
Y, que no titila más.

Anteojos 3D:

El paso de los años comienza a demarcarse sobre el cuerpo que me tocó y paradójicamente los primeros síntomas se ven en la vista, el tiempo transcurre y cada vez necesito más aumento en los anteojos, las imágenes se distorsionan, veo mal, por ejemplo, ayer vi que el placar me quería secuestrar y que la naranja se fue rodando hasta autoexpirmirse dentro de la computadora, veo como las luces se prenden y apagan a su antojo a cualquier hora del día. Para ser mas exacto, ahora, en este preciso instante veo como la tinta que le da vida a estas palabras sale del papel, recorre mi mano, sube por mi brazo, llega a la cara y entra por los oídos, por la boca y la nariz, menos por los ojos, qué paradoja ¿no? Definitivamente necesito un aumento.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Estrellas

Como de costumbre hablaba con mi terapeuta sobre mi amigo invisible, porque él sabía que a mí me gustaba la hamaca roja y sin embargo siempre me subía a la amarilla deforme y “ese” es el lugar que adopto hoy y aunque en ese entonces no lo veía sabía que estrella, escupí una estrella y en cada palabra que intentaba pronunciar escupía una estrella. Probé cambiando de tema, hablar de no sé, no se me ocurre nada original, mi mamá, mi abuela, mi novia, pero no da resultado, continuamos con las estrellas, el living donde me atiende la psicóloga estaba inundado de estrellas, lo mismo en el colectivo, -“1,20 de estrellas por favor”-.

En el kiosco -“ Esa estrella está derretida, mejor deme un paquete de estrellas masticables”-.

En el banco a la señora de adelante le cayó una estrella fugaz en la cara y una estrella “disculpas” se quedó atorada en el bastón, de boca al piso la pobre viejita.

En fin, por donde paso y hablo un tsunami de estrellas arrasa con todo. Encima yo sufro de verborragia crónica.

Ácido Media:

“Hoy llueven calaveras
mientras un señor en su casa desmenuza el corazón de su mujer”
-Leo en la portada de las fábulas de hoy-
“La tierra se seca, se agrieta y muchos se caen”.
Corro hacia la ranura para taparla
porque la gente que cayó no me sienta muy bien
pero mi llegada es tardía y ellos trepan.
Retorno a mi habitáculo
a embeberme de eso que llaman
almíbar mediático,
me prendo una leche chocolatada
en un vaso de luces de neón.
En mi paranoia compulsiva acomodo los almohadones
Ubico el sillón 5 mm a la izquierda
-punto exacto lunático menguante-
Y si las coordenadas no fallan me siento
pero un sonido obstruye el equilibrio del ritual noticioso
-olvidé apagar la radio-,
en el trayecto una voz imprime un suceso
-“Todos los teléfonos están descompuestos”-
aprovecho, corro hacia la grieta
y a esos que siguen trepando
les regalo celulares sin batería
-¿Cómo lo cargo?- pregunta uno.
-Con tus neuronas -.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Falta:

La ropa está seca, en la terraza. Tengo hambre, pero en la heladero no hay nada. Todavía no me bajé Blowin in the wind, hace dos semanas que no veo a mis sobrinos, el subtepass tiene 0,50 centavos. Tengo una idea para un guión de radio que revolotea en mi cabeza. Hay un tono que todavía no saqué y un proyecto para un cuento que aguarda expectante un momento de inspiración. Un viaje que no hice, no sé cuál de todos, tres personas que todavía no conozco, miles de cervezas que no penetraron mi hígado. Palabras que no llegaron a mis cuerdas vocales, ni a mis neuronas. Se me quebró una uña color rojo, percudido. Muchas calles que esperan ser pisadas por mi patineta de rulemanes gastados. El celular no tiene más crédito. La cama desecha me observa cuando voy al baño. Una prepizza congelada y el queso crema en la heladera del supermercado. El aire acondicionado está en 24 grados y acá hace calor. El poema de la señora multitasking no tocó mis falanges. Los chicos me esperan para cenar y la toalla húmeda envuelta en mi cabeza comienza a ejercer presión sobre las sienes. Tengo ganas de fumar y el encendedor está en la mochila a años luz de mi alcance. Mientras, en el torbellino de lo irrealizable, justo en el centro, doy un suspiro, algo menos a la lista interminable de lo que me queda por hacer.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Hoy desayuno sola


Yo sólo puedo mirar con los ojos cerrados
este paisaje que es mi casa
Cuatro paredes de valles de escombros
acogen hoy mis más íntegros escupitajos
Y algo con paletas que da vueltas
sopla en mi cara una verdad no reconocida.
Un motor de cocina, una voz pixelada,
y un cortocircuito que estrangula algunas naranjas.
Olor a pan quemado
gusto a gas hecho cubitos,
en el piso los restos fósiles de mis sábanas
sucias del mes que entra
35 de diciembre
es hora de cambiarlas.
Pero antes, mucho antes
Te pido un remix
o un taxi
da lo mismo.

martes, 30 de noviembre de 2010

Las disculpas:

De acá para abajo y de abajo vamos.

Una avestruz duerme entre las ranuras de mis dedos

embalsamada por momentos

grita

desde

su quietud en las tardes naranjas.

Tenías razón, en todo, perdías razón,

paradoja de vos.

Cosa que no embebe mis sentidos

Cosa que no tiene mi/de/al lado.

Una marca círculo en la pared,

tu raciocinio desorbitado una guía de humo

para mis ratos aireados

atados a una mente que vuelve,

sin dejarla, vuelve

y ¿Quién no ve en tus actos una luciérnaga?

¿Acaso yo, sólo yo, vacío yo?

Siento tus pasos firmes

eso me hace amorfa, eso me distingue

eso me hace pétalos

en el aire

de tus suspiros

de tus reclamos

Irreal -tangible

Como los hilos de tus

que tiñen mis tapiz

y aunque/porque/ sin que

sepa, me interese, de tus telares

ambos/sabemos

que tu razón

superior a la mía

siempre es

Paradoja

y

Perdón.

domingo, 21 de noviembre de 2010

El anhelo de trascender:

El arpón está detrás del árbol que cuaja la servidumbre,

hoy todos tenemos uniforme

y prometemos esos gritos que no aturden

limamos las curdas vocales en el augurio del presente

decapitamos la reflexión en un vaso de aire comprimido,

tanto que el vacío se hace efecto

y en la estela del ayer tiemblan las arterias.

Hoy, tal vez, te diga algo trascendente.

ayer, porque no, te digo lo que no viste,

mañana, quién sabe, te dejo desnudo.

Una mano se levanta bajo la sombra de una falange

y los pies siguen descalzos.

En un edificio el rojo es gris tormento

hasta su derrumbe,

y el cemento se asfixia contra una brisa de mar.

Tanta naturaleza marea,

Tanto viento le vuela el atuendo a los inquilinos

de un planeta oasis en la vía láctea.

“Leche vencida” le gritan

cada vez que transita la esquina,

debe ser por eso que da tantas vueltas

esquivas

sobre su mismo eje,

pero no lo juzgo porque yo hago lo mismo

¿O acaso dije algo en todo este montón

de palabras arrinconadas?

“Escombros vomitados contra el paredón

de un sueño paranoico utópico de realidad”

así me llaman los vecinos

y respondo con la rodilla en alto

me hago cargo

de todo lo que se diga

de todo lo que se calle

hasta que un día

algo trascendente

invada mi lengua.

viernes, 19 de noviembre de 2010

El OJO de vino y el PAPEL crepe:

Un ojo de vino que recorre el mundo encapsulado por el corcho que emana de su cuerpo, antes fue uva, rama, hoja, sabia, semilla, tierra. Viaja infiltrado en cajas de un puerto con ansias de papel crepe, (porque sepan que hoy todo es papel crepe, es el llanto de todos los días, son las risas, la familia, el hogar, los amigos, es el empapelado de las construcciones que derrocamos y levantamos cíclicamente, la comida que nos alimenta todo los días, la alfombra que recubre nuestros cimientos, las sábanas que tapan nuestros sueños, todo, absolutamente todo es papel crepe), pero a pesar de su imponencia sobre el mundo de las cosas este papel rugoso no está exento de las adversidades de los elemento, por ejemplo una lluvia tiene el poder de convertirlo en bolo alimenticio de alcantarillas, la tierra en cambio puede hacer de él alimento para gusanos, un viento tiene el don de transformarlo en pétalos de ácaros, y el fuego en cenizas de un fogón hippie. Pero existe un elemento más potente aún capaz de esfumarlo convirtiéndolo en nada de polvo galáctico: la risa. Yo, por mi parte, me voy a tomar la licencia de confesar que cuando esto sucede mi diversión alcanza su estado cúspide magnánimo, debe ser por eso que tanto me gusta el ritual del vino sobre la mesa, pero no cualquier vino, más bien uno de esos trotamundos, que tienen ojos, que vieron todo y que cuentan anécdotas que hacen reír.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Chacrita

A la orilla las palabras toman sol

Expectantes

a la espera de una ola que las lleve a barrenar,

en vano aguardan el arribo,

en vano frente a la calma de

una simple laguna de campo

a lo lejos la tranquera divisoria,

un árbol, un establo y un corral.

El sol derrite la pesadez de la calma,

la siesta de los búhos,

el cansancio del ordeñe ,

el eco de una casa vacía.

La montura aguarda sobre un mástil

el pasto de ayer se seca,

la tierra, quejosa de las nubes.

La sequía rememora la gota el barro la sal

Una balsa de humo arriba el cementerio de animales,

y a la orilla de una laguna en construcción

aguardan los pies descalzos una ola,

un silbido, una gota, una caricia,

un algo, una rebenque, un voz.

jueves, 11 de noviembre de 2010

En la choza

eso esto es aquello.

Y yo te vi pasar lento siempre lento.

A tu medida de ron agua ardiente impenetrable

A tu invierno de escarcha dentro de una caja de cerámica

A tus vientos de labios quebrados

¿Y yo? Migas de yo esparcidas por el piso

todas de un mismo pan

seco, húmedo, viejo y duro

en el suelo.

El viento por debajo de la puerta

¿Y yo? en mis tantas revoluciones te veo

pasar, lento siempre lento,

sos vos, sos él, sos ese que no me acuerdo.

Trampolín al vació doméstico, intacto

ante eso que nos cristalizó, desnudos.

Esto, ¿qué es esto?

Es todo eso que enmudece.

Es todo aquello que ya saltó.

Es todo nada persona que aspira a,

porque el vidrio en el piso es el reflejo

que vislumbra el alma de las plantas enredadas

de las que espían por las tejas percudidas del techo

mientras tapan la gotera

de un desagüe a borbotones

de un manantial.

domingo, 31 de octubre de 2010

Barco

El señor de al lado tiene miedo y la señora que está al lado de él se hace pis, señora escatológica no llore, le digo yo, y ella continúa con sus incontinencia antipático. Al frente las olas y atrás también. Un barco que traslada mi experiencia y el ADN recuerda esa vez que también me movía, de un lado a otro, desde la cuna, y cuando la hamaca era adicción, y cuando ya más grande estaba con él, todo eso, mi mente recuerda todo eso, mientras deduce, analiza, calcula los metros sobre el nivel del mar, la velocidad del viento, el peso de la embarcación, los grados hectopascales y como resultante a las intersecciones múltiples las tantas probabilidades de hundirnos, y la señora de incontinencia escatológica llora, le llora la vagina, se hace pis, contiene al marido que llora, le lloran los ojos, entra en pánico, se revuelca en el piso del barco. Por delante las olas, agua, río, horizonte a los costados, laterales de masa líquida, millones de profundidades, el señor de al lado tiene miedo de que el barco se hunda, y yo no, yo sólo especulo con la probabilidad de que el barco se hunda.

X

Error, dulce error

Que pululas por ahí, revoloteando.

Besos de, error

porque siento, tan simple como eso

que esa palabra de más, se vuela

acá, hoy, ahora.

Quién más sino que mi alma la vergüenza

la que olfateó el error que tu ojos imprimieron.

Quién más que tu alma de cayos pulidos

esa, que, sonríe

Ah, error sonrisa también

¿Palabra?, ya lo dije

Memoria entonces, error memoria

del tiempo que pasa

Error con miedo

al silencio, que calla, la oscuridad

de esos días, acartonados,

Sucios, húmedos

De esos días que ya no están

colgados de una pared

atados a una cruz.